NOTA 37:
En nuestro país, existen un sin numero de personas en prisión, que son inocentes, no obstante son acusadas por personas que en ese momento tienen cierto poder y que ante la negativa a ceder en sus pretensiones son encarceladas, como una medida de represesión.
Esto fue lo que les sucedió a las indígenas otomies Alberta Alcántara Juan y Teresa González Cornelio, quienes fueron acusadas por realizar un supuesto secuestro a seis agentes federales de investigación, durante un operativo, siendo sentenciadas las mismas a 21 años de prisión, aún y cuando en su procedimiento existían un gran número de irregularidades.
No resulta creíble, ni posible que, supuestos agentes federales hayan sido secuestradas por dos indígenas que apenas hablan español, y que ellos, no hayan podido repeler ese acto, cuando por la preparación que tienen, éstos han sido instruidos, para el combate de la delincuencia y por lo tanto estaban en la posibilidad defenderse de dos mujeres que no contaban con ninguna instrucción.
La acción llevada por los agentes federales, criminalizó a las otomíes como si retratase de una gran banda de delincuencia organizada, cuando su único error fue no haber cedido a las extorsiones de los mismos.
Esto es un ejemplo claro del abuso que se da hoy en día por parte de las personas a las que se les brinda un poco de poder, quienes tratan de penalizar a la pobreza y demeritan la imagen de los que dicen servir al país.
Los organismos que han sido creados para brindar seguridad tienen como objetivo primordial capturar delincuentes, no causar perjuicios a las clases sociales más vulnerables, ya que con ello dejan de cumplir la función y objetivo para lo que han sido creadas.
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