martes, 13 de abril de 2010

EL CASO PAULETTE GEBARA FARAH

NOTA 20:


Como todos supimos después de un inmenso desplegado de auxilio que padres y familiares realizaron en las calles de nuestra ciudad y vía Internet para encontrar a Paulette Gebara Farah, una niña de cuatro años de edad, con discapacidad motriz y de lenguaje, quien desapareciera entre los días 21 y 22 de marzo de este año, sobre la cual se realizó una gran investigación, misma que conforme pasaron los días empezó a dar un giro de 360 grados que no resulta creíble para nadie.

Inicialmente supimos que la niña había desaparecido en su domicilio ubicado en el condominio de Porto Vito en la Calle Hacienda del Ciervo en el Municipio de Huixquilucan, Estado de México, que era una menor que no podía caminar sola que necesariamente necesitaba del apoyo de un adulto, y que necesitaba el uso constante de medicamentos.

Los papás por su parte informaban de manera totalmente tranquila, que no habían visto algo anormal el día de la desaparición y que pedían que quien tuviese a su hija la dejara en un lugar público para que la pudiesen recuperar y que no se tomaría ninguna represalia en contra de los supuestos secuestradores.

Se informó que el condominio en el cual habitaba la niña cuenta con cámara de video vigilancia que no funciona, por lo que no existían videos que pudiesen auxiliar a las autoridades, por su parte el Procurador del Estado de México, señaló que se habían realizado 66 inspecciones ministeriales de las cuales 50 fueron en el Conjunto Porto Vita y 12 en domicilio de seis municipios del Estado, que se había entrevistado a 32 familiares, amigos, vecinos y padres de la menor, que se rastrearon con canes 38 mil 900 metros cuadrados buscando indicios de la pequeña, sin encontrar resultado alguno, que estaban interviniendo en la investigación 15 Ministerios Públicos, 23 peritos y al menos 100 agentes.

Dadas las contradicciones que existieron entre los cuatro adultos que se encontraban en la casa de la menor desaparecida un Juez concedió el arraigo de los padres de la menor y las dos trabajadoras domésticas.

Días después se nos informa que de manera inexplicable el cuerpo de la menor había aparecido en su domicilio, su cuarto en una bolsa de plástico y debajo de la cama, o sea las autoridades buscaron en 38 mil 900 metros cuadrados de la casa y nunca se les ocurrió buscar abajo de la cama de la niña, por su parte los padres ante la desaparición de su hija no buscaron en todos los rincones de la casa; un cuerpo no puede aparecer mágicamente de la nada, es lógico que el cuerpo fue puesto por alguien horas antes del hallazgo.

Todos los días en nuestro país existen desapariciones de menores a los que no se les da la difusión que se le dio al caso de esta pequeña, resulta totalmente irrisorio que las autoridades pretendan decirnos que se va esclareciendo la investigación cuando a todas luces vemos que es una investigación que tiene otro trasfondo.

Pero algo que debemos tener en cuenta es que en el Estado de México, las autoridades son muy eficientes en el esclarecimiento de sus indagatorias, que tienen una adecuada impartición de justicia y que aparecen mágicamente lo que inicialmente no había.

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